Ya han pasado tres días y solo he visto mover partes del cuerpo de Maximo, a veces solo mueve los dedos de las manos, otras veces los pies, pero aún no logra abrir los ojos. Me aferro a su mano que poco a poco va adquiriendo color y calor, pero es desesperante esperarlo. Leo libros, me levanto para caminar en su habitación, tomo café, pero nunca salgo de la habitación. Suzy me ha pedido que vaya a casa a descansar, pero simplemente no estaba dispuesta a dejarlo solo. Hasta por fin llego ese día