—¿Dos, serán dos? —Miro a Josiah. —Dos amor —Asiento y algunas lágrimas se acumulan en mis ojos.
—Desean escuchar el latido de su corazón.
—¡Si por favor! —Exclamó.
La habitación es inundada por el más bello sonido que e escuchado en mi vida eran como el repicar de dos tambores.
—Es hermoso —Digo entre lágrimas.
—Ya quiero conocer a nuestros hijos —Josiah toma mi mano y deposita un beso en ella.
—Ya puedes cambiarte —Bajo de la camilla y me cambio.
Aún estoy impactada, esto me parece un sueño y