Dasha.
—Sabía que no me dejarías morir arrollado—. Se acerca a mí y estrella sus labios con los mío, los empieza a mover de manera necesitada, me pega más a su cuerpo mientras yo estoy perpleja ante su actitud.
Lo empujó separándolo de mí, levantó mi mano y la estrelló contra su mejilla.
—Eres un inmaduro e infantil solo de un bebé se puede esperar una actitud como ésta, crees que esto es gracioso lanzarse a la calle porque te sale de las pelotas—. Mi pecho sube y baja, jamás me vi en la necesi