Apenas Sofía terminó de hablar, todos dejaron de lado sus tareas y sus miradas iban de uno a otro. Lucía, que no pudo soportarlo más, se colocó delante de mí.
—Señorita Moreno, usted solo es una asistente personal, no tiene derecho a intervenir en los asuntos del departamento de diseño. ¿Acaso no sabe lo importante que es este proyecto?
—Si no fuera importante, ¿por qué necesitarían que yo me encargue? —replicó Sofía empujando a Lucía a un lado y mirándome desde arriba.
—Camila, acabas de regres