Mientras él sigue caminando, una sensación agridulce se acumula en mi estómago y se extiende por todo mi cuerpo.
Estoy en los brazos de Alfa Reagan, inhalando su colonia fresca y limpia. Es un sueño hecho realidad para todas las chicas de esta manada. Estoy eufórica de estar en sus brazos, pero al mismo tiempo, aterrorizada, por Alina.
La mirada asesina que me lanza cuando Alfa Reagan sale de la arena vivirá en mi cabeza hasta que me muera.
Estoy acabada.
Cuando por fin llegamos a la enferme