Elijo un zapato negro a juego con su traje negro y justo cuando estoy a punto de salir, se abre la puerta y entra él y...
¡Santa madre de todos los hombres lobo!
Me quedo helada.
Acaba de entrar con una toalla anudada a la cintura. Está desnudo de la cintura a la cabeza y sus abdominales están a la vista y, ¡maldita sea! Están duros.
Está totalmente marcado y las gotas de agua que se deslizan por las colinas y los valles de su pecho me hacen tragar saliva. Debería cerrar los ojos o darme la