En todo el camino, no volvió a dirigirme la palabra. Era lo mejor así pude reflexionar, como haría frente a todos ellos. Yo era la carnada, la fresa. El Señuelo para atrapar al pez gordo. Esa idea me da coraje y me odié a mi misma, por no darme cuenta cuando me estaban utilizando por sus propios caprichos.
Tengo una misión, hay que cumplirla. Mi hermana pequeña está en medio de todo esto. Quiero llegar hasta el final de todo esto. Y tengo el presentimiento de que no me gustara tanto.
Al pasar