Capitulo 3

El eco de las bocinas de los automóviles de fondo fue lo primero que escucho Nicolas cuando comenzó a despertar, seguido del aroma avainillado a su alrededor. Los rayos del sol golpean su rostro y eso lo obliga a abrir sus ojos lentamente, tratando de acostumbrarse a la luz de la habitación. 

En el momento que Nicolas Varela abre sus ojos, frunce el ceño al darse cuenta que no se encuentra en la habitación de su penthouse, sino más bien en una habitación de hotel. 

Pero cuando los recuerdos de su noche lo atrapan, él sonríe mientras se estiraba de forma perezosa en la cama. Se endereza mientras pasaba una mano por su cabello y frunce el ceño mientras ve que solo su ropa estaba en el suelo de la habitación. 

Ya no habia rastro de la chaqueta de cuero, ni del vestido rojo oscuro y mucho menos los tacones negros. Lo único que quedaba en la habitación, era el suave aroma al perfume avainillado de la mujer que lo abandonó antes de salir el sol. 

La cama a su lado estaba vacía y fría, como si nadie hubiera estado ahí hace unas horas atrás. Él suelta una risa mientras se da cuenta de que su amante de anoche, había decidido irse mientras él dormía, algo que nunca antes había pasado en su vida, ya que siempre ellas se quedaban esperando un poco más de su parte. 

Nicolas alcanza su celular, el cual estaba sobre la mesa de noche y enciende la pantalla notando los correos electrónicos de los funcionarios de la empresa. Mira la hora y bufa. 

—Joder, voy tarde—espeta mientra se levantaba de la cama 

Camina al baño para poder darse una ducha rápido y en el momento que ve su cuerpo frente al espejo, no puede evitar la sonrisa que se asoma por sus labios. 

Tenía que volver a verla. 

No podía quedarme con el recuerdo de una sola noche. 

Piensa Nicolas mientras entraba a la ducha para prepararse para un nuevo día en la oficina. Y nuevamente las palabras que le dijo su acompañante la noche anterior reaparecen en su mente. 

Eres un maldito problema—había dicho ella mientras lo besaba 

Un dolor se instala en su pecho mientras secaba su cabello, quitando el exceso de agua. Nunca antes creyó que aquellas palabras podrían traerle los dolorosos recuerdos que prefiere mantener encerrados en un baúl con candado en lo más profundo de su mente. 

Y en el momento que sale del baño, ya duchado y tratando de apartar todo recuerdo de su pasado, la mancha roja de las sábanas le hace abrir sus ojos de golpe. 

—Mierda, ella era virgen—susurra Nicolas 

Y el solo hecho de saber que él había sido el primero, provoca una oleada de posesividad en su cuerpo. 

Necesitaba encontrarla, no puedo dejarla ir asi como asi—piensa Nicolas decidido 

°°°°°°°

Por otro lado, Madison caminaba de forma nerviosa hacia el edificio de la empresa, sosteniendo su café mientras pensaba en que iba a suceder ahora. La gente a su alrededor caminaba con rapidez, tratando de llegar a la hora a sus lugares de trabajo y así no meterse en problemas. 

Pero lo único que pasaba por la mente de Madison era lo vivido la noche anterior. 

Ella se había acostado con su jefe, y para peor, había permitido que su jefe le quitara la virginidad. 

¿Cómo había sido tan descuidada? ¿Como no noto que el hombre era su jefe? —se preguntaba mientras caminaba acercándose al enorme edificio de Varela Holdings, exactamente la sede principal de la compañía. 

Madison jamás había visto a Nicolas Varela fuera del trabajo. 

Había oído de cómo era constantemente con las mujeres, pero nunca antes lo había visto y mucho menos en un bar. 

El siempre frecuentaba bares de lujo y con exclusividad. 

¿Que había estado haciendo él en un bar común y corriente? 

Cuando Madison cruzó las barreras de seguridad de la empresa, caminó hacia el ascensor para subir al piso donde estaba ubicado su escritorio, mientras veía como sus compañeros de trabajo de distintas áreas caminaban y hablaban entre ellos, cuando el encargado de recursos humanos de la empresa lo intercepta. 

—Señorita Blake—saluda el hombre de forma amable 

—Señor Bianco—asiente Madison mientras relamía sus labios 

—Me gustaría verla en mi oficina esta tarde—habla el señor Bianco mientras la acompañaba hacia el ascensor y Madison se pone pálida. 

—¿Y eso por que seria?--pregunta Madison tratando que sus nervios no le ganara y terminará confesando algo que no quería que nadie más supiera. 

Ir a recursos humanos solo tenía un significado. 

Los miembros de la empresa deben de saber que ella se había involucrado con su jefe. 

Algo que no estaba permitido dentro de los términos de la empresa. 

Ya que toda relación amorosa que no sea notificada ante recursos humanos, era despido inmediato, ya que así se iban a evitar problemas emocionales durante la jornada laboral. 

—La junta directiva lo ha pedido—responde con tranquilidad el señor Bianco 

M****a—pensó Maison. 

—Claro, estaré ahí luego de mi hora de almuerzo—sonríe Madison 

—La esperare entonces, señorita Blake. 

En el momento que las puertas del ascensor se cerraron dejando finalmente a Madison con un poco de privacidad, ella soltó un suspiro y se maldijo por haber seguido el consejo de su amiga. 

Cuando llega a su piso de trabajo, ella suspira aliviada al notar que el señor Varela aún no había llegado al trabajo. Comenzó a ordenar las carpetas de las reuniones del día de hoy, reorganizar la agenda de su jefe y enviar correos, mientras trataba de apartar toda clase de pensamientos y recuerdos de su encuentro con Nicolas. 

Y en el momento que dieron las diez de la mañana, el ascensor se abre dando la llegada de su jefe. Madison se tensa en el momento que sus pasos se acercan a ella y se niega a levantar la mirada. 

—Blake—asiente Nicolas hacia su secretaria 

—Señor Varela—asiente Madison sin levantar la mirada de sus documentos, tratando de buscar una excusa para no verlo. 

Nicolas entra a su oficina y cierra la puerta lo que provoca confusión por parte de Madison. 

¿No iba a decirle nada? ¿Prefería pensar que entre ellos nada había sucedido? ¿O esperaba el momento en que ella fuera a recursos humanos para soltar la bomba y así despedirla de forma inmediata? 

Esas eran las preguntas que rondaban en la mente de Madison ante la actitud de su jefe. Ella respira profundamente, percatandose de la loción masculina que rondaba en el aire. La misma loción que usó anoche. 

Madison niega mientras retoma su tarea y trata de llevar su mente hacia otro lugar, pero es imposible, ya que el olor a la colonia de Nicolas y los recuerdos de su noche con él la atormentan. 

Sus manos, la manera en que habían recorrido su cuerpo como si fuera lo más valioso que tuviera. 

Sus besos, los cuales provocan que todo pensamientos racional se esfumara de golpe, porque eran adictivos y jodidamente peligrosos para toda capacidad humana. 

Sus caricias, lo suaves que eran en el momento que recorría su cuerpo, adorando todo a su paso. 

La forma en que la hizo sentir, la manera en que se sintió deseada y viva nuevamente. 

La intensidad de su mirada azulada, la cual te hace perderte en su mirada sin siquiera darte cuenta. 

La manera en que la hizo temblar de placer. 

Estaba perdida. Madison estaba muy perdida. 

Porque a pesar de que lo que había hecho la noche anterior estaba completamente mal, ella quería volver a repetirlo. Necesitaba volver a sentir esa intensidad. Esa pasión que le entregó Nicolas en cada momento. 

Necesitaba volver al bar y buscar a otro hombre para olvidarse de Nicolas, porque lo suyo no podía volver a ocurrir. 

°°°°°°°°°

—¿Por qué quería verme, señor Bianco? 

La oficina del señor Bianco daba un vistazo hacia el otro extremo de la ciudad de Manhattan, ya que se ubicaba en el ala oeste del edificio. Ella nunca antes había estado ahí, ya que nunca tuvo una verdadera razón para ir a recursos humanos. 

—Solo una petición de la junta directiva—le resta importancia—. Nunca antes mencionaste si estás en una relación o algo por el estilo. Ya sabes que las relaciones con personal de la empresa esta prohibido. 

Madison suspira ante sus palabras y niega. 

—No, no tengo ninguna relación, señor Bianco 

—Perfecto—sonrió él mientras lo anotaba en el archivo—. ¿Ninguna persona del personal de la empresa ha pasado por tu vida de forma amorosa? 

—No—niega Madison. s

—Perfecto, eso ha sido todo, señorita Blake—sonríe el señor Bianco—. De todas formas, si llegara a tener una relación con alguien del personal, debe comunicarlo. 

—Lo tengo claro 

El señor Bianco asiente y Madison abandona su oficna con una calma. 

Nadie sospechaba nada de lo que había hecho la noche anterior. 

Nicolas parecía no saber que ella había sido la conquista de su noche. 

En el momento que vuelve a su escritorio, se detiene de forma abrupta al ver a su jefe esperando de brazos cruzados. 

—¿Dónde estaba? 

—Recursos humanos, señor Varela —responde Madison—. ¿Necesita algo, señor Varela? 

—Necesito su ayuda

—¿Ah sí?---Madison enarca una ceja 

—Anoche estuve en Blue Laterne

El cuerpo de Madison se tensa ante sus palabras. 

—Necesito que busque a una mujer que me acompañó anoche

Dios no… Piensa Madison. 

—¿Y cómo cree que descubriré a la mujer que desea, si usted cambia de mujeres como cambia de ropa?---ataca Madison 

Nicolas niega ante las palabras de su secretaria y relame sus labios, captando la atención de Madison. 

—Solo mueve tus malditos hilos, Blake. 

—Bien—suspira Madison

—Encuentrala, Blake. 

Y así sin más, Nicolas vuelve a su oficina para retomar sus labores correspondientes. 

Mientras que Madison comenzaba a preparar su búsqueda. Ella misma se encargaría de que jamás su jefe se enterara que ella había subido la mujer de la noche anterior. 

°°°°°°°°°

Tras dos días de búsqueda falsa hacia la mujer que tanto deseaba encontrar Nicolas, ella finalmente se decidió por volver al bar, esta vez acompañada de Isabella, para poder despejarse por un momento y tratar de buscar a un nuevo hombre para olvidarse de su estupido jefe. 

Esa noche, según la agenda de Nicolas, tenía una cena con importantes accionistas que podían impulsar a una posible expansión de la compañía en otras regiones, así que, sería casi imposible encontrarlo ahí. 

—Amo esta nueva faceta tuya—ríe Isabella mientras caminaba al lado de Madison 

—Y yo odio lo mucho que esto me puede traer problemas 

Isabella ríe mientras pedía una copa para ella y su amiga. 

Madison mira a su alrededor, notando como varios hombres la miraban con deseo e interés a ella y su amiga. Bebe de su French 75 y suspira frustrada. Ninguno de esos hombres despertaba en ella lo que provocaba Nicolas. 

Pudo haber sido una noche, pero para Madison, había sido la mejor noche y creía que Nicolas podía pensar lo mismo ante su búsqueda. 

—¿Vienes sola?---un hombre rubio se ubica al lado de Madison

—Con una amiga—responde Madison 

Isabella, por su parte, ya estaba bailando en el centro de la pista. 

—Pero eso no será un impedimento para divertirnos, ¿verdad? 

—No—sonríe Madison 

Y luego de una segunda copa, fue necesario para que el hombre pudiera besarla con la clara intención de llevarsela a la cama esa noche. 

Madison corresponde a su beso, pero su mente viaja imaginando cómo se había sentido al besar a Nicolas hace unas noches atrás. Él como sus manos recorrieron su cuerpo. Sus labios se movían con los suyos, como su cuerpo encajaba junto con el de Nicolas. 

Como si ambos hubieran estado hechos el uno para el otro. 

Por otro lado del bar, Nicolas veía fijamente mientras bebía una copa de whisky como la mujer de hace una noche atrás se besaba con un hombre desconocido. 

Su mirada se oscurece cuando las manos del hombre se posan en las caderas de la mujer y ella se remueve. Sus ojos se abren y ellos solo demuestran lo poco excitada que se encontraba, lo que le saco una sonrisa a Nicolas y fue la señal para ir tras ella. 

Camina a paso tranquilo hacia la pareja que se besaba frente a la barra y el aire cambió cuando finalmente los alcanzó. 

Y Madison lo notó. 

Y cuando tuvo enfrente a su jefe, con una mirada fija en ella y su mirada completamente oscura, demostrando lo molesto que estaba ante su acto. 

Su brazo rodea los hombros de Madison, lográndolo apartarla de los brazos del hombre rubio, quien solo frunce el ceño. 

—¿Algún problema, hombre?---espeta el hombre rubio 

—Si, estás besando a mi chica—responde Nicolas con una tranquilidad que provocó tensión en el cuerpo de Madison 

—¿Enserio crees que voy a creerte?---se burla el hombre 

Y eso fue lo que Nicolas necesito para estampar un beso agresivo contra Madison frente al hombre. 

Ella lo responde de forma inmediata, rodeando su cuello con sus brazos mientras pegaba su cuerpo al de Nicolas de forma inconsciente a pesar de que su mente le gritaba que lo alejara porque era una pésima idea. 

En el momento que ambos se separan, Madison solo suspira mientras cerraba sus ojos tratando de alinear sus pensamientos. 

Ella estaba jodida. 

Y muy jodida. 

Porque involucrarse con su jefe, era una pésima idea.

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