La noche caía en la ciudad de Boston y dentro de la suite que compartían Nicolas y Madison, el silencio reinaba en cada esquina de aquella habitación compartida.
Nicolas había permanecido en su habitación encerrado durante todo el día, sumido en informes, contratos y planes a futuro para la empresa, mientras trataba de apartar todo pensamiento relacionado con Madeline.
Madison por otro lado, solamente realizó su rutina como su secretaria, enviando correos electrónicos, ordenando nuevamente la