La secretaria fea, mi obsesión nocturna
La secretaria fea, mi obsesión nocturna
Por: isi.fernandaa
Capitulo 1

Manhattan se sumía en un hermoso día, cálido y totalmente despejado. Eran esos días en donde las familias realizaban salidas a los parques más cercanos para disfrutar el día con sus hijos. 

Pero dentro de Varela Holdings todo seguía igual de frío que siempre. Ambiente laboral serio y muchos ejecutivos corriendo por los distintos niveles del enorme edificio tratando de tener todos los informes, documentos y presentaciones listas para las reuniones que se acercaban. 

Y en el pulso número cuarenta y ocho, había un profundo silencio que uno podía oír la leve brisa que chocaba contra los enormes ventanales. 

Pero el silencio del lugar se ve interrumpido cuando el teléfono de uno de los escritorios rompe toda pizca de tranquilidad. Madison suspira tratando de contener su molestia a un lado. Ya que la única persona que llamaba a ese teléfono estaba a solo unos pasos de distancia de su escritorio. 

—A mi oficina, ahora—espeta la voz autoritaria de su jefe en e, momento que ella atiende la llamada 

Menudo cabrón

Pensó Madison, mientras volvía a dejar el teléfono en su lugar y se levantaba. Alisa su falda gris oscura y camina a paso tranquilo hacia la oficina de su jefe. Da unos toques en la puerta. 

—Adelante. 

Madison pone una sonrisa profesional y empuja la puerta de la oficina de su jefe, obteniendo una vista perfecta de la ciudad de Nueva York, la cual nunca se detenía del todo. 

Los enormes rascacielos de la ciudad se podían deslumbrar por los enormes ventanales de la oficina de su jefe, el leve zumbido de las bocinas de los automóviles de la avenida apenas se lograban percibir. 

Estar en esa oficina era como estar en un trono ante las vistas de la ciudad y no había duda en que su jefe se sentía el dueño de toda la ciudad. 

Y frente al enorme ventanal, se encontraba él con las manos en sus bolsillos. Alto de un metro noventa, cabello oscuro y ojos de un color azul profundo. Tenía un ligero rastro de barba y siempre vestía de costosos trajes hechos a la medida. 

—¿Me llamaba, señor Varela?---pregunta Madison con una voz neutra 

Nicolas Varela le da una breve mirada y lanza la carpeta que esta misma mañana ella había dejado en su escritorio con los informes que habías solicitado el día de ayer. 

—Está incompleto

—No lo está—rebata Madison 

—Lo está, Blake, así que ahora ve a tu escritorio y vuelve a escribirlo—señala la puerta de malhumor

—Señor Varela, ese informe está completo—insiste Madison empezando a molestarse y tomando la carpeta—. Según usted, ¿qué falta?

—Las acciones no están bien explicadas, Blake.

Madison hojea el informe con una tranquilidad que irritaba a Nicolás. ¿Como esa mujer podía estar tan tranquila cuando acababa de realizar mal su maldito trabajo? —pensó Nicolas mientras la veía fijamente 

Ella por su lado, revisaba cada página tratando de llegar al punto donde había redactado las acciones solicitadas. Madison sabía que su trabajo estaba bien hecho y estaba dispuesta a demostrarlo a su insufrible jefe

—Pagina ocho, término número nueve—desliza el informe por el escritorio

Nicolas chasquea la lengua con molestia mientras mira el informe sobre su mesa, por otro lado, Madison enarca una ceja hacia él. 

—¿Necesita volver a cuestionar mi trabajo, señor Varela?

—Vete antes que decida despedirte—espeta Nicolas mientras él se acercaba a su minibar para servirse una copa de whisky. 

Ya arruino mi dia—penso Nicolas con molestia mientras alcanzaba la botella de whisky

Madison se gira sobre sus talones para abandonar finalmente la oficina de su jefe y en el momento que se encuentra fuera de ella, suelta un suspiro lleno de molestia mientras negaba con la cabeza. 

´Que gilipollas´—piensa Madison mientras volvía a su escritorio

°°°°°°°°°

EL REY DE MANHATTAN QUE NUNCA SE QUEDA 

Nicolas Varela vuelve a encender los rumores sobre su interminable vida amorosa. 

Escrito por Amelia Laurent. 

La ciudad de Nueva York nunca duerme. 

Y al parecer, nuestro soltero más codiciado de la ciudad, tampoco lo hace. 

El joven CEO de Varela Holdings ha vuelto a convertirse en protagonista de las noches más exclusivas de nuestra ciudad tras ser visto con distintas mujeres en esta última semana en algunos de los lugares más reservados de nuestra ciudad. 

Nuestras fuentes más cercanas nos confirman que nuestro joven empresario, terminó la noche del jueves en el exclusivo Nocturne Bar, mientras que el viernes fue fotografiado abandonando el elegante Velvet Room Rooftop cerca de las tres de la madrugada. 

EL SOLTERO MÁS CODICIADO DE NUEVA YORK

A sus treinta y cuatro años, Nicolas Varela se ha convertido en uno de los empresarios más influyentes de toda Manhattan. Multimillonario, reservado, encantador y según sus conquistas, emocionalmente inaccesible. 

Pero aun con esa descripción, fuera del mundo laboral, todo es muy distinto. 

Modelos, actrices, herederas de grandes fortunas y socialites importantes han sido vinculadas emocionalmente con Nicolas Varela durante años, aunque ninguna de ellas duró demasiado con nuestro joven empresario. 

¨Nicolas tiene la fama de irse antes que todo se vuelva demasiado serio para el¨  Nos comenta una de sus amantes. 

¿NICOLAS VARELA ESCAPARA DE ALGO REALMENTE? 

Mientras que cada día que pasa, el imperio Varela continúa creciendo, muchos se preguntan si las constantes fiestas y mujeres distintas serán la tapadera de algo mucho más profundo dentro de Nicolas Varela. 

¿Llegará finalmente el momento en que Nicolas Varela decida dejar aun lado las mujeres y fiestas para sentar cabeza? 

¿O seguirá con su papel de mujeriego por el resto de su vida? 

°°°°°°°°°°°°°

Madison niega con la cabeza en forma de reproche mientras terminaba de leer la última noticia en la cual su jefe era protagonista nuevamente. 

—¿Cuándo será el día en que este hombre madure?---se pregunta en voz alta Madison 

—¿Nuevamente hablando en voz alta, Blake?---interrumpe Nicolas saliendo de su oficina y se cruza de brazos —. No te pago para que hables sola mientras lees el periodico. 

—Señor Varela, nuevamente ha salido en la portada esta semana, sigue sin romper la racha—Madison le entrega el periodico y en el momento que Nicolas lo toma entre sus manos, provocando que sus manos se rocen en el intercambio, ella camina hacia su escritorio para retomar sus labores. Todavía le quedaban tres horas de jornada laboral. 

Nicolas le da un breve vistazo a su secretaria, quien por más que lo pasara irritando, no podía negar que gracias a ella tenía todo bajo control. Hace un años atrás, su última secretaria, tenía toda su agenda tan desordenada que muchos eventos se le juntaron en un mismo día y hora. 

Madison podía ser muy exasperante ante la vista de Nicolas, pero era buena en su trabajo. Demasiado buena para que Nicolas lo admitiera en voz alta. 

Pero lo que Nicolas nunca cambiaría de pensar, es su forma poco atractiva de vestirse. 

Siempre vestía blusas de colores neutros, sin ningún tipo de escote y manga larga sin importar el clima que había fuera. Faldas ajustadas demasiado formales para alguien tan joven como ella, ya que su secretaria sólo tenía 28 años. 

Y siempre estaba peinada de manera muy recatada. 

A simple vista, parecía una señora de cincuenta años poco atractiva, la cual había perdido a su marido antes de tiempo y se ha declarado como una monja. 

Y no habia que olvidar sus enormes lentes negros. 

Podía ser muy buena en su trabajo, pero la belleza definitivamente no estaba de su lado, además, era sumamente aburrida. Nunca la veía sonreír ni reír con alguien más, siempre seria y con ese maldito tono profesional que usaba cada día. 

Madison siente la mirada de su jefe sobre ella por un momento y su cuerpo se estremece ante aquello. 

Ella trataba de pasar la mayor parte del tiempo de forma desapercibida. 

Conocía perfectamente a los hombres como él. 

Se creían los reyes del mundo por tener millones de dólares en sus cuentas bancarias y por experiencia propia, ella sabía que un solo mal movimiento podría afectar a su reputación. 

Por esa razón, Madison prefería usar ropas poco favorables para ella y  así pasar desapercibida en el trabajo, para no generar malos entendidos hacia su persona. Ya había sobrevivido a ello y no planeaba volver a vivirlo. 

Y la reputación de su jefe, definitivamente no le favorece en nada. 

Nicolas baja la mirada hacia el periodico entregado y lee detalladamente cada palabra del articulo. Tensa su mandíbula y lanza el periodico a la basura. 

—Contacta a mi abogado para enviar demandas a todas mis ex amantes—ordena Nicolás a Madison 

—Será una lista demasiado larga—murmura Madison mientras veía su computadora—. ¿Seguro que quiere realizar demandas? Serán demasiados procesos legales a la vez. 

El reproche en su voz era claro, mientras le daba una corta mirada acusatoria. Como un recordatorio constante que él era un mujeriego de primera. 

Nicolás siempre supo que su secretaria no aprobaba su estilo de vida. 

¿Pero a quien culpaba realmente? Era la única forma de olvidar todo el dolor de su interior. La soledad que sentía cada noche que llegaba a su penthouse y lo encontraba vacío y frío. Las largas noches de insomnio donde se preguntaba si en verdad había sido o no su culpa. 

—Solo haz lo que te digo, Blake, evita tus comentarios—espeta Nicolas mientras volvía a su oficina y trataba de alejar todo pensamiento que vinculaba su estilo de vida con la realidad de su vida—. Y tráeme un maldito café. 

—Como ordene—bufa Madison y en el momento que la puerta se cierra, ella suelta un quejido—. Que maldito karma pago trabajando para un hombre como él. 

°°°°°°°

—Cada dia lo soporto menos—espetó Madison mientras se quitaba el ajustado moño 

—¿Otra vez tu jefe?---se rie Isabella, mejor amiga de Madison, al otro lado de la línea 

—Es terrible—bufa Madison mientras dejaba el celular sobre la encimera de su baño—. Hoy trato de hacerme reescribir el informe que me había pedido ayer. Lo odio. 

—Si tanto lo odias, renuncia—habla Isabella 

—La paga es buena—se excusa Madison—además, en ninguna otra empresa tendrá beneficios como los que tengo en Varela Holdings, así que, debo de aguantar. 

—No se como aguantas un jefe así. 

—Su vida se basa en ganar dinero y acostarse con mujeres, tiene ya más de treinta años, pero actúa como un crío de veinte. 

—Podrá ser un inmaduro, pero es sumamente sexy—rie Isabella

—Me tiene sumamente agotada, necesito relajarme. 

—¿Sabes que podría ayudarte?

—Iluminame Isabella—se burla Madison mientras tomaba los productos de su rutina de noche 

—Deberías ponerte sexy e ir a perder esa maldita virginidad tuya 

Madison se detiene por un momento. Ella creía que su amiga había finalmente terminado con aquel tema de su virginidad. 

A sus veintiocho años aún era virgen y todo por el hecho en que no confiaba en ningún hombre lo suficiente como para entregarse de tal manera. 

—Por dios, mujer, tienes ya veintiocho años y tú sigues siendo una maldita virgen. Sal, emborrachate y acuéstate con un hombre sexy. Creeme, el sexo ayuda demsiasdo a bajar los niveles de estres. 

—No creo que sea lo mejor—murmura Madison ante las palabras de su amiga

—Por una noche olvida que eres la secretaria de Nicolas Varela y diviértete mujer. 

—No creo que sea el tipo de mujer que busca la aventura de una noche. 

—Nunca lo vas a descubrir si no lo pruebas. 

Madison se mira al espejo fijamente y relame sus carnosos labios mientras la duda se plantaba en su pecho. 

¿Era realmente una buena idea? ¿Su amiga realmente tenía razón? —se pregunta mientras se mira al espejo de su baño

—Sal y diviértete esta noche, Madison. 

—Bien—suspira Madison—. Solo por esta noche, Isabella. 

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