La alegría volvió al cuerpo de Demetrio. Sentía de nuevo esa esperanza de vivir, y luchar, no solo por ser guapo o no, era más que eso, era sociedad, una sociedad que seguramente lo iba a humillar hasta cansarse, ya lo había experimentado el día anterior con apenas unos niños curiosos que lo miraban, y definitivamente para el italiano, que era un hombre sensible a los sucesos, por todo el dolor que había pasado, era demasiado que soportar.
El médico le dijo que después de la operación estaría un