Mundo ficciónIniciar sesiónCAPÍTULO 37
La castaña se marchó del apartamento dejándome completamente sola, limpié mis lágrimas con el borde de mi camisa, mientras que caminaba una vez más en dirección a la recamara de Bruno. Apenas entré, lo vi sentado en el borde de su cama, con la camisa desbotonada, y su cabello alborotado.
—Duerme un poco más… —Decreté acercándome a él para acomodar su camisa,







