La cocina estaba inundada del inconfundible olor del plato favorito de Tom, macarrones con queso. Rebecca estaba atareada, con el delantal atado, preparando la comida con amor y anticipación. Hoy era un día especial, el día en que su hijo Tom regresaría por fin del hospital, y estaba decidida a hacerlo lo más acogedor y agradable posible.
Había sido un día largo y el silencio que reinaba en la casa estaba a punto de romperse con la llegada de Tom del hospital. Era un momento especial para todos