- ¿Estás cómodo? - preguntó Rebeca a su hijo en cuanto lo acostó suavemente después del baño.
- Sí, mamá, pero tengo sueño. - dijo soñoliento. - ¿Se quedará mamá conmigo hasta que me duerma?
- Por supuesto, mi amor, no me iré hasta que me duerma. - Rebecca sonrió, sentándose en la cama y acariciando el pelo de su hijo. - ¿Has disfrutado hoy?
- He podido comer la comida de mamá, así que ha estado muy bien. - Sonrió a su madre. - El tío Ed dijo que seríamos una familia, ¿realmente podemos ser u