Mundo ficciónIniciar sesiónEl gran día había llegado, la reina de Chicago abriría sus puertas, bajo un manto de polémicas, decenas de personas estaban apostadas fuera del club, con pancartas que tenían leyendas bíblicas, condenando a los adúlteros, pecadores e inmorales, acusando a las entidades gubernamentales por permitir que “un club de pecados” se instalara en Chicago, otros tantos eran simples curiosos que no cumplían los requisitos para acceder a







