Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos gemidos de Valentina que en un principio eran fuertes y claros se vieron acallados de un momento a otro, gracias a la boca y lengua de Lupo, que no solo la silenciaba, también le quitaba hasta el último suspiro de su interior, cuando sus manos varoniles la elevaron del sofá, para dejarla en cuclillas sobre él, que quedo sentado en el afortunado sillón de cuero blanco, la joven Constantini al fin estaba tomando control de su cuerpo, ese que le exigí







