Narrado por Aiden
El aire en la mazmorra se volvió denso, cargado de una energía oscura que parecía absorber la luz de las antorchas. Morgana se erguía ante nosotros, su figura envuelta en sombras que danzaban a su alrededor. Sus ojos, dos pozos de oscuridad insondable, nos observaban con una mezcla de desprecio y diversión.
—¿De verdad pensaron que podrían infiltrarse en mi fortaleza y escapar con vida? —su voz resonó, fría y cortante, como el filo de una daga.
Anya, aún apoyada en mi brazo, i