—¿Me crees capaz de engañarte?. —a estas alturas ya no podría esperar menos —Bianca claro que no, y si, se que dudas de mi porque no fui un santo cuando nos conocimos. Pero ahora todo es diferente. Eres mi chica y la madre de mi hija.
Estar enfadada solo era bueno para otros así que no le daría el placer a nadie de verme molesta por celos. Sentía que nos estaban observando así que sonrió y lo beso casualmente, no quiero ser imprudente y dejarme llevar por mis emociones que no me dejan pensar y