—¿Qué demonios es todo esto? —Bianca me mira completamente cabreada, sus ojos grises destilando un fuego que amenazaba con incendiar mi oficina entera. Su mirada salta de mí hacia la mujer a mi lado con una mezcla de asco y dolor—. ¿Acaso te coges a tu ex a mis espaldas?
—No, por supuesto que no —respondí de inmediato, dando un paso hacia ella con las manos en alto para detener sus conclusiones precipitadas.
—Sí —intervino Melissa de pronto, desconcertándome por completo con su cinismo y malicia