MAYLA
—¿Marcus?— sacudo su cabeza para que reaccione—¡Marcus! Levántate— el abre los ojos.
—¿Qué pasa?— pregunta y se levanta del sofá.
—Dínoslo tu, porque no supimos a qué hora entraste a casa y te quedaste dormido en el sofá— Liliam estaba a mi lado y parecía que ella tampoco sabía nada.
—¿De verdad hice eso?— parecía más sorprendido que otra cosa.
—Pues si estabas acá es por algo, pero ven,— le digo tomándolo del brazo— tienes que desayunar para recuperar fuerzas porque la verdad te veo agot