MAYLA
La celebración estaba en pleno apogeo, y al cruzar la puerta de nuestra casa vi que el lugar estaba engalanado con coloridos banderines, globos y luces de fiesta. El salón estaba repleto de lobos bailando y bebiendo, y la vibración del bajo hacía que mi cuerpo zumbara mientras la música sonaba a través de los grandes altavoces.
Marcus se aferró a mi mano, apretándola suavemente para que le mirara. Sonreí al hacerlo, pero antes de que pudiera dar un paso dentro de la casa, me levantó por e