― ¡No puedo ser que esto me esté pasando a mí! ―Graznó con desesperación, Alisson mientras esperábamos a que la policía tomara alguna declaraciones de lo sucedido―. ¿Dónde se supone que voy a dormir esta noche? ―se cuestionó a sí misma y me miro desvalida con sus ojos azules exudando desconcierto―. Ni siquiera tengo dinero para pagar un taxi.
La mire sin expresión alguna en mi rostro, porque me mente no terminaba de asimilar lo ocurrido. Un grupo de cuatro tipos enmascarados se habían encargo d