Ónix
— He hablado con Alondra, pueden quedarse con nosotros el tiempo que sea necesario — Nos dice Luciano unos minutos después de que Nala se recuperara.
Fue extraño lo que sucedió, se llevó las manos a la cabeza y se desplomó sobre el suelo, mientras gemía como si fuera una niña indefensa.
Su gesto de dolor despertó al lobo en mi interior y solo quería hacerlo desaparecer, me incliné y la abracé, consolándola contra mi cuerpo, mientras ella continuaba sosteniéndose la cabeza, como si sintiese