Su corazón comenzó a latir rápidamente de nuevo, haciendo que Violeta quisiera vomitar. Todavía no estaba preparada para enfrentarse a él.
Escucharlo decir cosas horribles en su cara no era algo para lo que estuviera preparada.
Preferiría que la matara en vez de eso.
Violeta abrió la puerta con sus manos temblorosas y Jack entró furioso.
Tras cerrarla, se giró para mirarlo, pero no pudo levantar la vista. No podía mirarlo a los ojos.
—No sé ni por dónde empezar —declaró. Su voz sonaba