Capítulo 33 — Trampa
Selena Karstark regresó al tercer día, como prometió.
Pero no vino sola.
Trajo veinte guerreras, lobas de ojos de acero, garras ocultas bajo guantes de cuero. Cassian las recibió en el patio interior, desconfiado. Julian se había quedado con Elena en el dormitorio.
— ¿Por qué tantas guardias? —preguntó Cassian.
— Porque cruzo territorios hostiles —respondió Selena—. Viktor sabe que os he visitado. Querrá mi cabeza.
— ¿Tienes los nombres?
Sacó un pergamino, se lo tendió. Cas