Capítulo 31 — Julian frágil
Después del episodio de la sirvienta, Julian desapareció.
No físicamente — estaba allí, en la mesa, en el entrenamiento, en la cama por la noche. Pero algo en él se había retirado. Sus ojos negros, habitualmente tan vivos, parecían velados. Ya no sonreía. Ya no provocaba. Ejecutaba sus gestos mecánicamente, como un autómata.
Elena lo sentía a través del vínculo — una tristeza sorda, un miedo que no lograba nombrar.
La tercera noche, lo encontró solo en la torre.
Esta