Capítulo 25 — La pulsera de sumisión
A la mañana siguiente del baile de gala, Elena despertó sola.
Las sábanas aún guardaban el calor de los cuerpos de los hermanos, pero ellos habían desaparecido. En su lugar, sobre la almohada, un estuche de terciopelo negro. Lo abrió con mano aún temblorosa.
Dentro: una cadena de oro trenzado, fina como un cabello, rematada por un pequeño anillo. Sin cierre. Estaba diseñada para ser soldada.
— ¿Qué es esto? —preguntó a la puerta que se abría.
Cassian entró,