Mundo ficciónIniciar sesiónElena se había prometido así misma que no se obligaría a hacer nada que no tuviera un propósito, aparte de sentir placer, porque eso ya se lo proporcionaba Ryan, lo único que podía pensar era en su hijo estando ahí de pie. Y en las posibilidades que tenía con toda esta gente, eran personas influyentes, importantes. Se repetía en la mente. Abrió su boca, estaba segura de su respuesta.
– Lo siento, Reina. En






