Celeste
Sentía una energía densa, antigua, vibrando en mi interior. Me sentía viva como nunca antes, como si esto fuera lo correcto y siempre hubiera debido tener poderes. Pero mi cuento de hadas se esfumó cuando Eva gritó.
—Debieron haber sentido el poder —anunció Fabrizio con voz baja y tensa.
—¿Quiénes? —pregunté.
—Son humanos —respondió Eva, mostrando sus colmillos. Jamás la había visto así, como una verdadera vampira—. Y están armados.
Elías gruñó junto a mí, una mezcla de advertenci