Celeste
—¿Cómo logramos escaparnos tan rápidamente? —me reía mientras él me conducía más allá de la cocina. Mis ojos se posaron en ese jardín que conocía tan bien, aquel lugar donde solía recolectar mis plantas para elaborar mis pociones, en tiempos en que no sabía quién era realmente.
—Fue un regalo hermoso de parte de mis guerreras. Ellas sabían a la perfección cuándo necesitaba estar contigo... O quizás se estaban anticipando a lo insoportable que podría llegar a ser si no conseguía lo que d