Alaric
—El equilibrio —susurré. Roy apoyaba su cabeza en la pierna de mi madre, escuchando extasiado.
—Ustedes crecieron. Tu hermana y tu hermano mayor sabían la verdad sobre el origen de los lobos y se creyeron superiores. Tu padre hizo todo lo posible por explicarles que no eran precisamente especiales, que el don que nos dio la diosa era para proteger al resto. Vivió muchos años hasta que, por fin, encontró su descanso. Yo pensé que iba a irme con él, pero…
—Tu poder te mantenía viva —susurré