Fabrizio
—¿Seguro que lo apruebas?
—¿Mi querida y el guerrero? —resopló Alaric.
—Ellos mismos.
—Claro que sí, ya te dije que Elías es un buen hombre —me contestó amargado. Era obvio que no le gustaba. La guerrera intentaba ocultar su felicidad. Creo que esperaba la afirmación de su rey, pero teníamos problemas más graves.
—Necesitamos debilitar a los humanos, ya vieron lo que podían hacer —decía el señor Giacomo en nuestra reunión. Me parecía un vampiro muy respetable, me había agradado desde