La única solución.
La enfermera se marcha dejándome allí perpleja y muy preocupada. No puede ser lo que acaba de decirme. Entonces recuerdo que en Canadá estuve con el señor Brown, antes de venirme a Italia. Comienzo a temblar asustada. Esto no puede ser. Entonces me levanto y antes de que Alexander venga voy a buscar al médico. Lo encuentro llegando de atender una emergencia.
—Venga conmigo, señora Jhonson—Lo sigo a su consultorio. Entonces me dice que tengo un poco de anemia y me da la noticia del embarazo. Lo