Martín, con el vaso suspendido en el aire, observaba atentamente a su compañero.
– Entonces, ¿de verdad crees que nunca podrás tener una relación seria a través de los medios de comunicación?
– Ni en un millón de años, Martín.
– Imaginemos que…
– Por favor, deja de imaginar, ¿de acuerdo?
Indefenso, Martín retiró lentamente el vaso de sus labios.
***
La noche era tranquila y pacífica, envuelta en un velo de misterio. La luna llena proyectaba su suave resplandor plateado, iluminando delicadamente