El pecho de Tanying subía y bajaba precipitadamente debido a su respiración que trataba controlar debido a su furia. Nunca en su vida había sentido ganas de estrangular a una persona hasta satisfacerse, pero ahora quería estrangular y golpear aquel hombre que no hacía más que aprovecharse de ella una y otra vez. “Maldito espero que te pudras en el infierno”, maldigo Tanying internamente.
— ¡Ahg! — Chilló Cuando otra fuerte palmada estalló nuevamente en su trasero sin piedad. —No te escucho, y