46. Unas pruebas reveladoras
Analía
Seis horas antes de que el caos irrumpiera sin desacato y la sangre se derramara.
Pudo haber sido un día cualquiera; sin embargo, desde un principio, supe que estaba muy lejos de serlo.
Esa mañana, no fui la primera en despertar. Luigi ya lo había hecho con anterioridad y me topé con él un segundo antes de que desapareciera por una puerta.
Ambos fruncimos el ceño al vernos. Él con una taza de café y un libro de crecimiento personal en la mano. Yo con unas ansias locas por un sorbo de beb