Mundo ficciónIniciar sesiónDos días más tarde, Tuva Eke entró a la pequeña aldea donde residía el famoso médico del que tanto le había hablado el señor Yul. El lugar era tranquilo, los pequeños corrían de un lugar a otro, las mujeres los miraban con curiosidad y los hombres con escepticismo, un poco de desconfianza. Sostenían las espadas que les colgaban de las caderas, estaban en vilo por la llegada de ellos al interior de la aldea.
&n







