Salimos de aquella maldita bodega entre el caos.
Mis guardias rodeaban todo el lugar mientras Ronald daba órdenes con expresión fría. Algunos hombres ya estaban siendo sometidos contra el suelo, y otros habían intentado escapar inútilmente.
Pero yo apenas podía pensar.
Mi cabeza seguía atrapada en lo que acababa de pasar.
Había elegido a Cassian.
Delante de Albert.
Delante de todos.
Y peor aún… había confesado que me iba a casar con él.
Todavía sentía el corazón descontrolado.
Cassian caminaba a