POV Verena
El aire en los jardines del hospital psiquiátrico se volvió pesado, casi irrespirable.
Miré a Adrián, mi sobrino, el niño que había criado entre algodones tras la tragedia de su madre, y por primera vez sentí un escalofrío.
—¡Tía, gracias! —repitió, su voz vibrando con una alegría que rozaba lo macabro—. ¡Gracias por hacerlo! Fue lo mejor que pudiste haber hecho por todos nosotros. Al fin esa mujer está fuera de nuestro camino. Al fin Akron está libre de ese error.
Sus palabras me cay