POV Ainoha
El pasillo del hotel parecía extenderse infinitamente, alfombrado y silencioso, iluminado por una luz amarillenta que me hacía sentir observada.
Estaba a punto de entrar, con la mano ya apoyada en el marco para cerrar la puerta y dejar el mundo atrás, cuando la violencia se desató.
Una fuerza bruta me golpeó por la espalda.
No fue un empujón casual; fue una arremetida cargada de odio que me lanzó hacia el interior de la estancia.
El aire escapó de mis pulmones cuando mis pies perdiero