POV Astra
Apenas puse un pie en el último escalón, escuché sus voces.
No tuve que verlos para saber quiénes eran.
Albert… y ella, Laura Pardo.
La voz femenina era suave, calculada, con ese matiz de falsa preocupación que ya empezaba a reconocer. Me quedé quieta por un instante, en silencio, escuchando desde la distancia. Algo dentro de mí me decía que no interrumpiera todavía… que escuchara.
Y entonces lo hizo.
—No puedo dejar que mi sobrino esté con una mujer que lo odia —dijo con una seguridad