POV Athissa
Cuando por fin me permitieron entrar a verlo, no dudé ni un segundo. Sentía el corazón golpeando con fuerza contra mi pecho, como si quisiera adelantarse a mí y llegar primero. Cada paso que di por ese pasillo frío y silencioso se me hizo eterno. El olor a hospital, ese aroma estéril y distante, me revolvía el estómago. Tenía miedo… un miedo que no quería nombrar.
Empujé la puerta con suavidad.
Y entonces lo vi.
Mi respiración se detuvo por un instante. Nunca… nunca lo había visto a