Abrí el sobre con manos temblorosas, sintiendo cómo el papel crujía bajo la presión de mis dedos. El aire parecía haberse vuelto más denso a mi alrededor, como si el mundo entero se hubiera detenido en ese preciso instante. Mis ojos recorrieron las palabras una, dos veces… y entonces lo supe.
El corazón me dio un vuelco tan fuerte que tuve que llevarme una mano al pecho.
—¡Estoy embarazada! —exclamé, sin poder contener la emoción que me desbordaba.
La voz me salió entrecortada, cargada de incred