POV Emma
En el hospital
Estaba ahí, sentada en una de las frías bancas del hospital, con las manos entrelazadas y los hombros encogidos, como si mi cuerpo intentara protegerse de algo invisible. El frío no solo calaba en mis huesos; era un frío más hondo, más cruel, que se me había instalado en el pecho y se extendía hasta el alma.
El aire olía a desinfectante, a metal, a angustia contenida. Cada segundo parecía una eternidad suspendida en un hilo demasiado frágil.
No dejaba de pensar en Akron.