SILVANO
La sangre hierve, el corazón late a un ritmo frenético por el susto, el miedo de perder a Karina frente a mis ojos, justo como está sucediendo en este momento.
Leonardo continúa apuntándome con su arma, mientras Karina retrocede al borde de caer por el precipicio. Estoy seguro de que ella se lanzará, siguiendo las indicaciones de Leonardo, creyendo que ese imbécil no me matará. Sé que es capaz de dar la vida por mí, así como yo soy capaz de darla por ella. Una muestra de eso es haber v