Me quedé dormida después de tanto llorar. Al despertar, me percaté de que estaba en la habitación que mis padres habían preparado para mí. Mi madre yacía a mi lado, sosteniendo mi mano. Al sentarme, noté en la mesita de noche un recipiente con agua y toallas. ¿Fiebre de nuevo? Probable, considerando mi reciente enfermedad; mi madre se había encargado de cuidarme.
—Mamá —la llamé, moviendo su hombro, y despertó al instante —
—Ah, ya has despertado...—se incorporó frotándose los ojos —¿Te sientes