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Vicenzo.
Horas antes.
Me despierto muy temprano en la mañana, viendo el primer paisaje entre mis brazos del cuerpo desnudo de Karina acurrucada en mi pecho. Duerme tan profundamente que siento su aliento rozar la piel, y me pone los vellos de punta.
Sonrío apartando un mechón de cabello que cubre su frente, la observo dormir, deseando que se despierte para besar esos carnosos labios que devoré anoche como un demente. Su cuerpo está cubierto de marcas, pensé que la asustaría haciéndole to