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Llego a mi apartamento después de conversar con mis padres, y apenas avanzo unos pasos hacia la sala, unos brazos me envuelven desde atrás. Al principio, me sobresalto, pero al percibir esa agradable y cálida fragancia que emana del hombre a mis espaldas, me tranquilizo e incluso me sonrojo.
—Te estaba esperando —me susurra cerca del oído, mientras me besa suavemente la curva de la oreja.
—¿Hace cuánto tiempo estás aquí? —pregunto, girándome entre sus brazos, para encontrarme con esos hermo