Mundo ficciónIniciar sesiónRealmente Eda Every había aprovechado mi tiempo con ella y como había dicho Jareth, su madre me había presentado a al menos cincuenta personas y yo ya no podía más. Con mis pies llenos de ampollas, busco una silla para recuperar el aliento que la energética Eda Every me había robado.
—Cariño, ¿estas bien? — Pregunta Eda y yo intento levantarme, pero, el solo recordar cuanto duelen mis pies, me impiden levantarme.<






