Me encuentro acariciando el suave cabello de mi pequeña Rubí, quien está sentada en mis piernas, riendo suavemente. Ella es mi mayor adoración, el amor de mi vida, mi pequeña princesa. Siento su calidez y me invade una paz que rara vez experimento.
—Papi, pronto será mi cumpleaños... ¿me harás mi fiesta de princesa? —pregunta con una ilusión en sus ojos que me derrite.
Le sonrío, sin poder ocultar el amor y el orgullo que siento por ella.
—Pues claro, todo para mi princesa hermosa. Sabes